Los muchos Líos de El Campechano. 1ª entrega.

En 2007 El Rey Juan Carlos I concedió al Rey Abdullah de Arabia Saudí, el Toisón de Oro. Orden originaria de Borgoña, del duque Felipe II de Borgoña, El Atrevido o el Audaz, de 1429. Y por otorgarle el Toisón de Oro de 1429 el Rey árabe le dio los 67 millones de euros a Juan Carlos I en 2008, la Monarquía Saudí cuyo origen está en el fin de la Primera Guerra mundial al disolverse el Imperio Turco. Apenas recibida la distinción el monarca de los petrodólares correspondió con lo que le sobraba, cien millones de dólares en 2008. Que no tiene nada que ver con comisiones del AVE, que se construyó mucho más tarde pero que ya en 2006 se negociaba. Y fue D. Juan Carlos el que consiguió la ampliación del Canal de Panamá para empresas españolas, como el AVE a La Meca, o las corbetas para Arabia Saudí que ha evitado el colapso de los Astilleros de Cádiz y de El Ferrol. Lo que hubiera supuesto el paro de miles de posibles votantes de Podemos. El regalo de Omán se debió a la etapa de 1580 a 1640 en la que Felipe II, Felipe III y Felipe IV fueron reyes de España, Portugal y Omán, cuando se construyó la Gran Fortaleza de Mascate, cerca de la cual están ahora las Tumbas Reales y donde desde hace muy poco, un año, está el Sultán Quabus, quien hizo el regalo a D. Juan Carlos de una residencia en Londres. El Catedrático tunecino de Español, Doctorado en la Universidad Complutense, Profesor Ridha Mami tradujo del español al árabe la documentación del Palacio Real de Madrid sobre Omán. Y el regalo de los dos Ferraris que D. Juan Carlos donó a Patrimonio Nacional, por parte de Abu Dhabi, se debió al gran apoyo dado por D. Juan Carlos al Gran Premio de Fórmula 1 que se celebraba en Abu Dhabi. El Rey fue con Fernando Alonso, dos veces campeón del mundo, y con Emilio Botín patrocinador con el Banco de Santander del Ferrari de Fernando Alonso. Los árabes son muy agradecidos y por eso Al Sayed de Emiratos Árabes Unidos aprecia tanto a D. Juan Carlos I.

Cuando los turcos arrasaron el Palmeral de Dariyah en el siglo XIX Abdelazzis Saud perdió su pequeño estado y se refugió en Kuwait. Sólo el Jeque Mubarak de este pequeño reino kuwaití, que era un Protectorado británico, le ayudó tras la Primera Guerra mundial a derrotar a turcos, hachemitas y a Rachid. También le ayudó en la Unificación de la península Arábiga, salvo el Yemen chiíta y los otros Protectorados británicos aliados, Kuwait, Omán y «Al Mutasali o Costa de los Piratas», hoy Emiratos Árabes Unidos. Al Saud que debía su reino a Mubarak de Kuwait le dijo: «si alguna vez perdéis vuestro Reino como yo perdí el mío, os ayudaremos hasta el último hombre y hasta la última camella». Y como Saddam Hussein, dictador de Irak, no leía mucho, nunca pensó que el Reino de los Santos Lugares del Islam permitiría que grandes ejércitos cristianos, incluido el de España, llegarían a Arabia para recuperar Kuwait. Abdullah Saud fue muy listo, respeto el Yemen por ser chiitas y sus cinco primeros hijos también. Ha sido el sexto hijo el que atacó Yemen. Además antes de la unificación de los dos Yemen, el del Sur era la colonia estratégica británica de Adén. Razón de más para respetarlo. Pero el hijo del sexto Salman que no olvidemos es el que hizo matar al disidente Khassogui, atacó Yemen a sangre y fuego intentando que la impopular minoría sunnita domine el país, lo que es imposible en Yemen. Los reyes saudíes hermanos de padre que se han sucedido son seis: Saud, Faisal, Jaled, Fadh, Abdullah ( el que por otorgarle el Toisón de oro de 1429 Juan Carlos I, le dio los 67 millones ) y el actual Salman. Agosto 2020.